Comprender los trastornos temporomandibulares (TTM): Panorama general para profesionales sanitarios
Los trastornos temporomandibulares (TTM) engloban una serie de afecciones que afectan al sistema masticatorio, incluidas las articulaciones temporomandibulares y la musculatura asociada, como el masetero y el temporal. Estos trastornos pueden provocar dolor de leve a moderado, limitaciones en el movimiento de la mandíbula y chasquidos, entre otros síntomas. En este artículo, profundizaremos en los diversos aspectos de los TTM, como su prevalencia, los factores de riesgo, el proceso de diagnóstico, los enfoques de tratamiento y las investigaciones en curso en este campo. Este artículo se basa en nuestra conversación en podcast con la investigadora holandesa Corinne Visscher, experta en el campo de los TTM y profesora adjunta del Centro Académico de Odontología (ACTA) de Ámsterdam.

Prevalencia e incidencia de los TTM
Los TTM afectan aproximadamente al 10-12% de la población, siendo frecuentes los síntomas de leves a moderados. Sin embargo, la prevalencia de las necesidades de tratamiento es menor, en torno al 5%. Sólo un pequeño porcentaje de pacientes con TTM busca atención especializada de fisioterapeutas o dentistas. La incidencia anual de los TTM se estima en torno al 1-2%, lo que pone de relieve la importancia de esta afección en la asistencia sanitaria.
Comprender los TTM: Factores de riesgo y características de los pacientes
El TTM se observa con mayor frecuencia en mujeres de entre 20 y 50 años, aunque también puede afectar a varones y a individuos de distintos grupos de edad. En los niños, son más frecuentes los chasquidos o el bloqueo de la articulación, mientras que en las personas mayores, los TTM están más relacionados con trastornos degenerativos. Entre los factores de riesgo de los TTM se incluyen conductas orales como rechinar y apretar los dientes, factores psicosociales como la ansiedad y la depresión, y la predisposición genética(Visscher et al. 2015). Esta predisposición podría deberse a
genes específicos que codifican los neurotransmisores y la transmisión del dolor, por lo que está más relacionada con el dolor crónico en general que con un factor de riesgo específico del TMD en particular. Aunque no existe una fuerte asociación entre los TTM y las cefaleas de tipo tensional, la prevalencia de la migraña es el doble en los pacientes con TTM que en la población general(Yakkaphan et al. 2022). Un estudio de van der Meer et al. (2017) también muestra que el bruxismo, es decir, apretar y rechinar los dientes, no solo es un factor de riesgo de TTM, sino también de migraña.
Hace un par de décadas se asumía que la postura era un factor de riesgo para desarrollar TTM. Sin embargo, no hay pruebas que demuestren que la postura sea un factor etiológico de los TTM(Visscher et al. 2002)
Proceso diagnóstico y exploración clínica
No hay señales de alarma específicas que deban detectarse en la región temporomandibular, pero el dolor intenso, el dolor que despierta al paciente por la noche o el aumento constante del dolor son manifestaciones atípicas de los TTM y justifican una derivación. Los clínicos también deben tener en cuenta la presencia de banderas amarillas, que pueden evaluarse con cuestionarios breves como el PHQ-4. En función del predominio de las banderas amarillas, puede ser necesario un tratamiento multidisciplinar.
Para diagnosticar un TTM es necesario que se den tres variables: dolor de leve a moderado en la región orofacial, dolor fluctuante (por ejemplo, más intenso al despertarse) y aumento del dolor en funciones como la masticación o la apertura amplia de la boca.
El proceso de diagnóstico de los TTM implica un examen clínico exhaustivo del sistema masticatorio. Esto incluye evaluar la amplitud de los movimientos mandibulares, identificar los chasquidos y palpar las articulaciones y los músculos.

Para diferenciar los problemas articulares de los problemas musculares en la zona temporomandibular, se puede utilizar la prueba de resistencia dinámica y estática (Visscher et al. 2009). Para la prueba dinámica, el examinador aplica resistencia contraria a los movimientos de apertura, cierre y protrusión de la mandíbula. Durante la prueba estática, se aplica resistencia contra direcciones de movimiento equivalentes; solo que la mandíbula no se mueve. Así, solo se provoca tejido muscular.
Aunque en el pasado se utilizaba de forma habitual la palpación muscular interna, los estudios han mostrado que su validez es baja, ya que la palpación intraoral es dolorosa, incluso en sujetos sanos (Türp et al. 2001).
Si el paciente sufre un desplazamiento del disco, las pruebas de juego articular —es decir, técnicas de tracción y de traslación— pueden aportar información.
También deben preguntarse los antecedentes de cefaleas, ya que una forma de cefalea secundaria es la que se atribuye directamente a la DTM (Olesen 2018). Para clasificar esta forma de cefalea, es necesario demostrar la causalidad mediante al menos 2 de los siguientes criterios:
- la cefalea se ha desarrollado en relación temporal con la aparición del trastorno temporomandibular o ha conducido a su descubrimiento
- el dolor de cabeza se agrava con el movimiento de la mandíbula, la función de la mandíbula (p. ej., masticar) y/o la parafunción de la mandíbula (p. ej., bruxismo)
- la cefalea se provoca en la exploración física mediante la palpación del músculo temporal y/o el movimiento pasivo de la mandíbula
Métodos de tratamiento de los TTM

El tratamiento de la ATM varía en función del subtipo y de la gravedad de la afección. En general, el pronóstico de la ATM es bueno. Incluso en el caso de un desplazamiento del disco, los síntomas —cuando se tratan— generalmente se resuelven entre 6 semanas y 3 meses. Cambiar los hábitos orales y abordar los factores psicosociales es fundamental para controlar los síntomas relacionados con la ATM. Los dispositivos de miofeedback pueden ser una gran adición para ayudar al paciente a relajar los músculos masticatorios.
Además, intervenciones como técnicas de masaje, ejercicios de estiramiento y procedimientos de movilización pueden ser eficaces para abordar problemas relacionados con los músculos y las articulaciones. Aunque normalmente basta con ver a los pacientes una vez por semana, conviene animarles a que realicen ejercicios en casa 2-3 veces al día, como el estiramiento intraoral del músculo masetero con los pulgares, así como la apertura pasiva de la boca.
Aunque la postura no se asocia con el desarrollo de la ATM, algunos estudios sugieren que cambiarla puede influir de forma positiva en las molestias temporomandibulares (Wright et al. 2000). Los pacientes que presentan un desplazamiento anterior agudo del disco sin reducción tras aplicar una fuerza en la mandíbula, como en accidentes de bicicleta o en el deporte, podrían beneficiarse de la manipulación del disco.
En pacientes con ATM crónica, puede ser necesaria una estrategia multidisciplinar que incluya fisioterapeutas de la región orofacial y dentistas para optimizar los resultados.
Tratamiento de las cefaleas en la práctica clínica
Aprenda a diagnosticar y tratar a pacientes con cefaleas
Investigación y futuro
Muchos pacientes con dolencias crónicas en la región temporomandibular acuden a muchos especialistas distintos antes de ser tratados finalmente por un especialista en TMD. La investigación actual en el campo de los TTM se centra en comprender el recorrido de los pacientes con TTM crónicos, identificar criterios de detección precoz y mejorar las vías de diagnóstico y tratamiento.
La colaboración entre profesionales sanitarios, incluidos fisioterapeutas, dentistas y especialistas, es esencial para mejorar el tratamiento de los TTM y afecciones afines.
Para obtener más información sobre los TTM y temas afines, los profesionales sanitarios pueden consultar recursos acreditados como los Criterios Diagnósticos de los TTM y las instituciones académicas especializadas en dolor y disfunción orofacial. La formación continua y la colaboración dentro de la comunidad sanitaria son vitales para abordar la naturaleza polifacética de los trastornos temporomandibulares y optimizar la atención al paciente.
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En esta entrada de blog, pretendemos ofrecer a los profesionales sanitarios una visión global de los trastornos temporomandibulares (TTM). El contenido abarcaba diversos aspectos de los TTM, como su prevalencia, los factores de riesgo, el proceso de diagnóstico, los enfoques de tratamiento y la investigación en curso en este campo. La información presentada pretende mejorar la comprensión de los TTM y facilitar la toma de decisiones informadas en la práctica clínica.
Referencias
Kai Sigel
Director general y cofundador de Physiotutors
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