Síndrome del túnel carpiano: La nueva guía de práctica clínica de 2026 para fisioterapeutas
El síndrome del túnel carpiano (STC) es una de las causas más frecuentes de atrapamiento del nervio periférico que encontramos en la práctica clínica. Se caracteriza por la compresión del nervio mediano a nivel de la muñeca. El STC puede causar dolor, parestesias, alteraciones sensitivas y una función de la mano limitada, afectando de forma importante a las actividades diarias, el sueño y el rendimiento laboral.
A pesar de su frecuencia, todavía existe una variación considerable en la evaluación y el manejo conservador del STC, especialmente en lo relativo a las pruebas diagnósticas, las intervenciones con ortesis, la terapia manual, el ejercicio y el uso de agentes electrofisiológicos.
La Guía de práctica clínica (GPC) de 2026 de Erickson et al., publicada en la Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, actualiza las recomendaciones previas de 2019 incorporando nueva investigación sobre los procedimientos de exploración, las medidas de resultado y las intervenciones no quirúrgicas.
Este artículo resume las recomendaciones clave con la mirada de un fisioterapeuta, destaca sus implicaciones clínicas y las principales novedades desde la guía de 2019.
Las decisiones de tratamiento deben integrar la evidencia disponible con la gravedad de los síntomas, los hallazgos neurológicos, las preferencias del paciente y las exigencias funcionales.
Por qué es importante esta directriz
Desarrollado en colaboración entre la American Physical Therapy Association (APTA) de Ortopedia y la APTA de Mano y Extremidad Superior, la Guía de Práctica Clínica (CPG) de 2026 ofrece un marco actualizado basado en la evidencia para la evaluación y la rehabilitación de las personas con SDC (síndrome del túnel carpiano). La guía se centra principalmente en el SDC clásico, en el que hay compresión del nervio mediano a nivel de la muñeca, y las recomendaciones de tratamiento se orientan a la gestión no quirúrgica. En consecuencia, estos hallazgos no deben generalizarse automáticamente a la rehabilitación postoperatoria tras la liberación del túnel carpiano. El proceso de desarrollo incluyó revisiones sistemáticas de la literatura, una evaluación independiente de la calidad de los estudios, recomendaciones basadas en el consenso y una revisión externa por parte de expertos clínicos y representantes de los consumidores. Un aspecto importante de esta revisión es su énfasis en seleccionar medidas de resultado que puedan detectar de forma fiable cambios clínicos relevantes, en lugar de depender exclusivamente de efectos del tratamiento estadísticamente significativos.
Prevalencia y Incidencia
Una revisión sistemática citada en la CPG estima que la prevalencia global de CTS es de aproximadamente un 14,4%, con cifras más altas en los países de ingresos altos (16,9%) que en los países de ingresos medios y bajos (11,4%). La CTS es más frecuente en mujeres, y la incidencia ocupacional varía según las exigencias de carga física de la mano. La guía señala que los trabajadores de EE. UU. en empleos intensivos en mano de obra tuvieron una incidencia de CTS sustancialmente mayor que los trabajadores administrativos.
Fisiopatología y factores de riesgo
El aumento de presión dentro del túnel carpiano puede alterar la perfusión del nervio mediano, provocando isquemia y edema intraneural; los cambios persistentes pueden contribuir a la fibrosis en el propio nervio o en los tejidos circundantes. La GPC también aborda los procesos inflamatorios y la morfología alterada del nervio mediano en la ecografía.
La obesidad, el aumento de la edad y el sexo femenino se encuentran entre los factores de riesgo intrínsecos más potentes. El esfuerzo manual intenso es el factor ocupacional con mayor respaldo de forma constante; una exposición global elevada a la fuerza, la repetición y los movimientos exigentes de la muñeca pueden aumentar el riesgo. Las posturas prolongadas de muñeca no neutrales y las herramientas con vibración tienen evidencia actualizada contradictoria, mientras que el uso del ordenador no se respalda como factor de riesgo independiente en la evidencia más reciente. Para la educación, los clínicos pueden comentar con los pacientes las tareas que desencadenan síntomas y las posturas de la muñeca, pero no deberían presentar cada exposición sospechada como una causa establecida.
Curso clínico
Los síntomas típicos incluyen adormecimiento nocturno, hormigueo o dolor en el territorio del nervio mediano; a veces, van acompañados de que se te caigan objetos. La progresión puede implicar debilidad tenar, atrofia muscular y una limitación de la abducción o la oposición del pulgar. La guía distingue entre presentaciones agudas, que pueden aparecer tras un traumatismo o una inflamación aguda, y el curso más habitual de inicio gradual. También subraya la posible contribución del dolor neuropático, los factores psicosociales y la alteración del procesamiento del dolor a la persistencia de los síntomas.
Explicación de los grados de Evidencia
Cada recomendación se asigna con un grado de evidencia que refleja la calidad y la consistencia de la investigación que la respalda:
- Grado A: evidencia sólida Respaldado por investigaciones de alta calidad que aportan una confianza sustancial en la recomendación.
- Grado B: evidencia moderada: Respaldado por una investigación clínica moderadamente sólida, incluidos estudios individuales de alta calidad.
- Grado C: evidencia débil: Respaldado por un conjunto limitado de investigaciones o estudios, o por estudios con limitaciones metodológicas.
- Grado D: evidencia contradictoria: Los estudios disponibles ofrecen resultados inconsistentes, lo que impide hacer una recomendación clara.
- Grado E: evidencia teórica/fundacional: Basada principalmente en ciencia básica, principios biomecánicos u otras investigaciones de base.
- Grado F: opinión de expertos: Basado en la experiencia clínica y el consenso cuando no hay pruebas de investigación directas suficientes.
Importante: la solidez de la evidencia no necesariamente indica el tamaño del efecto de un tratamiento, y una recomendación de Grado A también puede desaconsejar una intervención.
Recomendaciones clínicas clave
1. Evaluación y Diagnóstico
Distribución de los síntomas e historia clínica
Los clínicos deberían usar el diagrama de síntomas de la mano de Katz y Stirrat para identificar la localización y las características de los síntomas en personas con sospecha de STC (grado B). El diagrama ayuda a determinar si los síntomas siguen una distribución compatible con la afectación del nervio mediano y aporta información adicional para apoyar el diagnóstico clínico.
Para el síndrome del túnel carpiano (STC) de posible origen laboral, también pueden utilizarse como cribado inicial el diagrama de Katz y Stirrat o el cuestionario de Kamath y Stothard (grado C).
Pruebas provocadoras:
Los/Las clínicos/as deberían utilizar las siguientes pruebas para ayudar a diagnosticar un posible CTS:
Prueba de Phalen (grado B)
Signo de Tinel (grado B)
Prueba de compresión del túnel del carpo (Durkan) (grado B)
Estas pruebas aportan información diagnóstica útil, pero no deberían interpretarse de forma independiente. Los resultados deben considerarse en el contexto de todas las conclusiones clínicas. Ninguna prueba provocativa por sí sola tiene una precisión diagnóstica suficiente para confirmar o descartar el síndrome del túnel carpiano (CTS) de manera aislada.
Evaluación sensorial y motora:
La guía subraya la estandarización de la exploración sensitiva:
- Monofilamentos de Semmes-Weinstein (grado A): Recomendados para evaluar los umbrales de detección sensorial.
- Discriminación estática de dos puntos (grado B): Recomendado para evaluar la discriminación sensitiva espacial.
- Fuerza de pinza de agarre y punta/pinza en trípode (grado C): Puede valorarse junto con la función de la mano mediante el Purdue Pegboard o la prueba de recogida de Moberg modificada por Dellon.
- Exploración del músculo abductor corto del pulgar (Grado F): Puede realizarse para identificar la atrofia muscular asociada a alteraciones más avanzadas del nervio mediano.
Pruebas combinadas (grado B):
Los profesionales deben usar el Carpal Tunnel Syndrome-6 (CTS-6) para ayudar a diagnosticar a las personas con sospecha de síndrome del túnel carpiano. Este sistema de puntuación clínica combina hallazgos de la anamnesis y de la exploración física; por eso, ofrece un enfoque más completo que basarse en pruebas provocativas aisladas.
Las pruebas electrodiagnósticas pueden evaluar la función de los nervios mielinizados, incluida la desmielinización focal y la pérdida axonal, mientras que el ultrasonido diagnóstico puede identificar el aumento de tamaño del nervio mediano y variaciones anatómicas. La guía señala que conviene valorar pruebas adicionales en función de su coste y de si es probable que los resultados cambien la pauta de manejo, por ejemplo, llevando a una derivación quirúrgica.
Clasificación de la gravedad del síndrome del túnel carpiano (STC):
El síndrome del túnel carpiano (STC) suele clasificarse como leve, moderado o grave. Sin embargo, solo los signos y síntomas clínicos no pueden determinar de forma fiable la gravedad. Aunque la atrofia de la musculatura tenar suele asociarse con el STC grave, las pruebas electrodiagnósticas pueden aportar información adicional sobre el grado de afectación del nervio. Hay varios sistemas de gradación electrodiagnóstica, pero actualmente no hay consenso sobre un sistema de clasificación preferido.
2. Medidas de resultado
La guía de 2026 pone un énfasis especial en elegir medidas de resultado que hayan demostrado ser sensibles a los cambios clínicos.
Gravedad de los síntomas y función (Grado B):
Los clínicos deberían usar:
- Cuestionario de Boston para el túnel carpiano: escala de gravedad de los síntomas (BCTQ-SSS): Para evaluar los cambios en la gravedad de los síntomas.
- DASH o QuickDASH: Para evaluar los cambios en la función del miembro superior.
Estas medidas deben registrarse en la valoración basal y en al menos una evaluación de seguimiento, incluida la evaluación en el momento del alta.
Medidas funcionales alternativas (grado C):
El Cuestionario de Boston para el Túnel Carpiano – Functional Status Scale (BCTQ-FSS) puede utilizarse cuando no dispongas de DASH o QuickDASH.
También puede considerarse PROMIS Pain Interference, PROMIS Upper Extremity y la prueba de recogida de Moberg modificada por Dellon para el seguimiento de la función en CTS tratado quirúrgicamente.
La evaluación de la fuerza como medida de resultado:
La guía incluye dos recomendaciones importantes para evitar medidas que se usan con frecuencia:
- Fuerza de pinza lateral (grado A): No debe usarse para valorar el cambio en personas con un STC manejado de forma conservadora o quirúrgica.
- Fuerza de prensión (grado B): No debe usarse para valorar cambios a corto plazo (menos de tres meses) tras la cirugía.
Estas recomendaciones se refieren a la capacidad de estas mediciones para detectar cambios, más que a su posible utilidad al evaluar una limitación basal.
3. Principios de Rehabilitación
Ortesis de muñeca (grado B):
Los/las clínicos/as deberían recomendar una órtesis de inmovilización de la muñeca basada en el antebrazo que mantenga la muñeca cerca de la posición neutra en el plano sagital. Se recomienda el uso durante la noche para mejorar en el corto y medio plazo los síntomas y la función en personas con SDC leve o moderado, incluidas las que están a la espera de una cirugía.
Si las férulas nocturnas no proporcionan un alivio suficiente, los/las profesionales pueden considerar:
- Uso del ortesis durante el día, según los síntomas, o a tiempo completo.
- Ajustando la posición de la muñeca.
- Añadir la inmovilización de la articulación metacarpofalángica.
Estas modificaciones conllevan recomendaciones de Grado C.
Para el CTS relacionado con el embarazo, los clínicos pueden recomendar una ortesis y organizar un seguimiento posparto para valorar la resolución de los síntomas (Grado C).
Educación del paciente y consejos ergonómicos (grados C–F):
La educación debe centrarse en el control de los síntomas, en las actividades que podrían empeorarlos y en los factores de riesgo modificables.
Los/las profesionales pueden aconsejar a las personas sobre estrategias alternativas de introducción de datos con el ordenador, incluidas teclados de menor fuerza, pantallas táctiles, teclas de flecha o el uso alterno del ratón (Grado C).
En términos más generales, los clínicos pueden explicar la fisiopatología del CTS, comentar posibles posiciones de muñeca y mano que podrían contribuir, y, de forma colaborativa, identificar formas de modificar las actividades que lo agravan (Grado F).
Estas recomendaciones respaldan la modificación individualizada de la actividad, en lugar de evitar de forma indiscriminada el uso de la mano.
Terapia manual (grado C):
Los/las clínicos/as pueden aplicar terapia manual dirigida a la columna cervical y la extremidad superior, especialmente en posibles zonas de atrapamiento del nervio mediano, para lograr mejoras a corto plazo del dolor y la función en personas con CTS leve a moderado. Las técnicas instrumentales de tejidos blandos, en particular la fibro lisis diacutánea, también pueden proporcionar mejoras a corto plazo en los síntomas y la función. Sin embargo, la evidencia no establece que estas intervenciones sean tratamientos superiores a largo plazo, y su papel debe considerarse dentro de un plan de manejo más amplio.
Ejercicio terapéutico (grado C):
Los clínicos pueden utilizar un programa combinado de ortesis y estiramientos para personas con STC leve a moderado que presenten lo siguiente:
- No hay atrofia del músculo tenar.
- Discriminación a dos puntos normal.
La evidencia sobre los ejercicios de deslizamiento tendinoso aislado y de movilización neural sigue sin ser concluyente. La guía identifica resultados contradictorios sobre la movilización neurodinámica, lo que impide dar una recomendación clara para su uso rutinario.
Técnica de vendaje neuromuscular con cinestape (grado C):
El vendaje neuromuscular puede utilizarse para mejorar los síntomas a corto y medio plazo en personas con síndrome del túnel carpiano (SCT) leve. Aunque esto supone una opción de tratamiento conservador adicional, la evidencia no establece el vendaje como sustituto de las ortesis de muñeca.
4. Modalidades adyuvantes
Terapia láser (grado C):
La terapia con láser de baja intensidad y la terapia con láser de alta intensidad pueden considerarse para mejorar a corto plazo el dolor y la función en personas con síndrome del túnel carpiano (STC) leve a moderado.
Terapia de ondas de choque extracorpóreas (grado C):
Los profesionales pueden usar la terapia con ondas de choque extracorpóreas (ESWT) para mejorar los síntomas y la función a corto y medio plazo (menos de seis meses). La guía sugiere considerar la ESWT radial frente a la ESWT focalizada.
Corriente interferencial (grado C):
La corriente interferencial puede usarse para el alivio del dolor a corto plazo en personas con síndrome del túnel carpiano (STC) leve a moderado.
Calor superficial y diatermia (grado C):
El calor superficial puede mejorar los síntomas a corto plazo.
La diatermia de microondas o de onda corta también puede considerarse para el alivio sintomático a corto plazo en personas con STC leve a moderado.
Iontoforesis y Fonofóresis (Grado A):
Los clínicos no deberían usar la iontoforesis con corticosteroides ni la fonoforésis para el manejo no quirúrgico del STC. La guía informa de que no hay pruebas de alta calidad que demuestren la eficacia de la administración transdérmica de fármacos para el STC. Las comparaciones de la fonoforésis con otras intervenciones, en general, no encontraron diferencias claras; y, además, hay mucha variación en los fármacos, la dosis, la frecuencia del tratamiento y la duración, lo que limita la interpretación.
Terapia con imanes (grado B):
Los clínicos NO deben usar ni recomendar imanes para el manejo del STC. Estas recomendaciones negativas son clínicamente importantes, sobre todo al decidir si los posibles beneficios de las modalidades adyuvantes justifican su coste, el tiempo y la carga del tratamiento.
5. Seguimiento de la evolución y toma de decisiones clínicas
La guía no establece una progresión estandarizada ni un protocolo de reincorporación al trabajo. Aun así, sus recomendaciones respaldan un enfoque de seguimiento basado en la limitación (discapacidad) y en los resultados para monitorizar la recuperación.
- Los clínicos deberían tener en cuenta:
- Cambios en la gravedad de los síntomas según el BCTQ-SSS.
- Mejoras en la capacidad funcional con DASH o QuickDASH.
- Hallazgos sensitivos y evidencia de afectación motora.
- Tolerancia a las actividades laborales y de la vida diaria.
- Respuesta al manejo con ortesis y a la modificación de la actividad.
Las personas con pérdida sensorial progresiva, debilidad en aumento o atrofia tenar requieren una atención especial, ya que estos hallazgos pueden indicar una disfunción del nervio mediano más avanzada y conviene que se realice una evaluación médica adicional.
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Resumen
El CTS CPG de 2026 refuerza la importancia de una evaluación clínica estructurada, de medidas de resultados validadas y de un manejo conservador individualizado.
Las ortesis de muñeca siguen siendo una recomendación central para el síndrome del túnel carpiano (STC) leve a moderado, mientras que la educación, la terapia manual, el ejercicio, el vendaje adhesivo (taping) y algunas modalidades complementarias pueden aportar beneficios adicionales en función de la presentación clínica.
Sin embargo, la guía también señala diferencias sustanciales en la calidad de la evidencia entre las intervenciones y advierte contra la idea de que la mejoría de los síntomas a corto plazo se traduzca en una recuperación mantenida.
Cambios respecto a la guía de 2019
- Evaluación diagnóstica ampliada: La evidencia actualizada respalda la CTS-6 como una combinación recomendada de herramienta diagnóstica.
- Mayor énfasis en la exploración sensitiva: Los monofilamentos de Semmes-Weinstein reciben una recomendación de Grado A, mientras que la discriminación estática de dos puntos se respalda con evidencia de Grado B.
- Recomendaciones de medidas de resultado más específicas: Se priorizan el BCTQ-SSS y el DASH/QuickDASH para hacer seguimiento de cambios relevantes en los síntomas y la función.
- Recomendaciones contra algunas medidas de fuerza: La fuerza de pinzamiento lateral no debe utilizarse para monitorizar el cambio, mientras que la fuerza de prensión se desaconseja para evaluar resultados postoperatorios a corto plazo.
- Recomendaciones actualizadas sobre órtesis: Se incluye más detalle sobre la posición de la muñeca, los horarios de uso y las modificaciones cuando el uso nocturno no es suficiente.
- Evidencia sobre terapia manual actualizada: Nuevos estudios respaldan técnicas seleccionadas para mejoras a corto plazo, aunque las recomendaciones siguen siendo relativamente débiles.
- Evidencia sobre la movilización neural, reconsiderada: Los resultados contradictorios impiden una recomendación clara para el uso rutinario.
- Nuevas intervenciones evaluadas: En la guía revisada se abordan la ESWT, el vendaje neuromuscular (kinesiology taping), la punción seca y los agentes tópicos.
- ¡Se añaden la RCI por ondas de choque y el vendaje como opciones de tratamiento! Ambas reciben recomendaciones de Grado C para pacientes seleccionados.
- Recomendaciones claras en contra de algunas modalidades: La iontoforesis con corticosteroides y la fonoforesis reciben recomendaciones de Grado A en contra del uso, mientras que la terapia magnética se desaconseja con evidencia de Grado B.
Limitaciones y conclusiones
A pesar de incorporar una investigación nueva y relevante, la guía de 2026 identifica limitaciones importantes en la evidencia para el manejo conservador del STC.
Muchos estudios de intervención combinan varios tratamientos, lo que dificulta determinar los efectos independientes de técnicas concretas. La variabilidad en el diseño de la ortesis, la dosis de tratamiento y las intervenciones comparadoras también complica la interpretación.
La evidencia sobre varias modalidades adyuvantes sigue siendo limitada a resultados a corto plazo, y persisten resultados contradictorios en la movilización neural. Se necesitan más ensayos de alta calidad para establecer la eficacia de intervenciones emergentes, como la punción seca, y para determinar qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse de enfoques de tratamiento concretos.
Importante: la guía se centra principalmente en el manejo no quirúrgico del síndrome del túnel carpiano (STC) leve a moderado. Por tanto, sus recomendaciones de tratamiento no deben extrapolarse automáticamente a pacientes con un deterioro neurológico grave ni a quienes están en fase de recuperación tras una cirugía de liberación del túnel carpiano.
Tal y como se subraya en la declaración de intención de la guía, las recomendaciones están pensadas para orientar, no para sustituir el razonamiento clínico. Las decisiones de tratamiento deben integrar la evidencia disponible con la gravedad de los síntomas, los hallazgos neurológicos, las preferencias del paciente y las demandas funcionales.
Por fin, la Guía de Práctica Clínica (CPG) de la CTS de 2026 ofrece un marco actualizado para los fisioterapeutas que prioriza una evaluación clínica precisa, un seguimiento de resultados con sentido y la selección adecuada de intervenciones conservadoras, además de fomentar un enfoque crítico de tratamientos respaldados principalmente por evidencia a corto plazo o de baja certeza.
Referencia
Erickson, M., y col. (2026). Dolor de mano y déficits sensoriales: Síndrome del túnel carpiano: Revisión 2026. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 56(4), CPG1–CPG79. https://doi.org/10.2519/jospt.2026.0301
Aníbal Vivanco
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