Trastornos del sueño en el dolor musculoesquelético - Parte 2: Manejo de los trastornos del sueño en la atención musculoesquelética
Los fisioterapeutas están especialmente bien situados para identificar alteraciones del sueño, ofrecer orientación conductual básica y derivar cuando corresponda
La higiene del sueño por sí sola no basta. Si quieres abordar el trastorno del sueño de forma significativa, la intervención tiene que ir más allá de los consejos genéricos e incorporar principios más amplios de cambio conductual
Nuestro papel es principalmente de base y centrado en la conducta: entrenar rutinas, ajustar los tiempos de la actividad, aplicar control de estímulos, fomentar la relajación y promover hábitos que favorezcan el sueño, y derivar en adelante cuando se sospechen trastornos del sueño
Introducción
Tras nuestra research review part 1, profundizaremos un poco más en el abordaje de los trastornos del sueño en el ámbito musculoesquelético. El trabajo de Shepherd et al. (2026) merece una segunda reseña, separada, porque su principal contribución clínicamente útil no es solo que el sueño importa, sino que muestra qué pueden hacer de forma realista los fisioterapeutas ante los trastornos del sueño en el cuidado musculoesquelético. El mal sueño suele reconocerse, pero no se gestiona de manera sistemática, a pesar de que la alteración del sueño está estrechamente relacionada con mayor sensibilidad al dolor, desregulación emocional, recuperación deficiente y discapacidad persistente. Los autores sostienen que el sueño no debe considerarse únicamente como un síntoma del dolor, sino también como un contribuyente paralelo a la persistencia del dolor y a la reducción de la función. Eso hace que valga la pena profundizar en los trastornos del sueño cuando se consideran factores predisponentes para el inicio y la persistencia de los problemas de dolor.
Métodos
El estudio que revisamos hoy es un comentario clínico; dicho esto, ten en cuenta que no refleja estudios experimentales, como los que usamos para revisar.
Por tanto, no hay análisis estadístico, no se incluyeron participantes y no se aplicó ninguna intervención. En cambio, los autores utilizaron una forma pragmática de ayudarnos a detectar y abordar las disfunciones del sueño en la práctica clínica. Para ello, se contrastó la literatura existente con las guías clínicas y marcos previos. Su enfoque práctico se centra en integrar principios seleccionados de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, o TCC-I, en la gestión de fisioterapia, manteniéndose dentro del ámbito de actuación del fisioterapeuta.
Resultados
Los autores describen cuatro pilares fundamentales para la gestión del trastorno del sueño en la atención musculoesquelética.
Pilar 1: Reducir la activación antes de dormir: Relájate para quedarte dormido
Un requisito para dormir bien es notar esa sensación de sueño antes de meterte en la cama. Cuando tu cuerpo o tu mente se mantiene demasiado activados, por pensamientos, rumiación relacionada con el dolor o contenido estimulante (por ejemplo: TV, redes sociales,..), te cuesta más conciliar el sueño.
Para contrarrestarlo, los autores sugieren que los fisioterapeutas pueden ayudar a los pacientes a reducir las actividades estimulantes antes de acostarse, especialmente el uso de pantallas, los contenidos mediáticos que resulten angustiosos o la implicación con el trabajo en la cama.
Cuando haya pensamientos negativos, ansiedad y estrés, se recomiendan estrategias como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva, el diario, la atención plena (mindfulness) y planificar el tiempo con antelación durante el día para gestionar las preocupaciones y los pensamientos, de modo que la hora de acostarse tenga una carga cognitiva menor. Conviene tener presente un principio conductual clave: la cama debe reservarse para dormir y para la intimidad, no para resolver problemas, para la catastrofización o para la rumiación prolongada estando despierto.
Pilar 2: Aumentar el impulso de sueño: Duerme a gusto
El “impulso de sueño” hace referencia a la acumulación de presión de sueño a lo largo del día de vigilia. Para apoyar esto, los autores recomiendan limitar las siestas, reducir el tiempo que se pasa despierto en la cama y aplicar algunos principios de control. Por ejemplo, si un paciente no consigue dormirse en aproximadamente 20 a 30 minutos, debería levantarse de la cama y hacer una actividad tranquila y poco estimulante con luz tenue hasta que vuelva a sentirse con sueño.
Además, el artículo destaca el ejercicio programado en el momento adecuado como una forma de favorecer la presión del sueño y reforzar el ciclo sueño-vigilia, con la salvedad de que debe evitarse el ejercicio vigoroso durante la hora previa a la hora de acostarse. Para el fisioterapeuta, este ámbito es especialmente relevante, porque la actividad física durante el día, la dosis de ejercicio y la activación conductual ya forman parte de forma habitual de la rehabilitación. Los autores también señalan que los pacientes pueden necesitar una dosis de tranquilidad: es posible que aparezca algo de fatiga diurna temporal cuando estas estrategias conductuales se introducen por primera vez.
Pilar 3: Ajustar el ritmo circadiano: Pon tu reloj interno a punto
¿La clave para dormir bien? ¡La regularidad! Se recomienda mantener una hora fija para levantarse, dentro de aproximadamente una hora de margen cada día, incluidos los fines de semana, porque esto parece importante para “anclar” el reloj biológico. Los autores también recomiendan mirar la rutina diaria en un sentido más amplio, incluyendo la regularidad de las comidas, la actividad y los horarios sociales, ya que los estilos de vida irregulares pueden empeorar la alteración del ritmo circadiano.
La exposición a la luz se considera una herramienta de intervención importante. Los autores recomiendan exponerse a la luz natural por la mañana, tras despertarse, y reducir la luz artificial intensa durante las 1 o 2 horas previas a irse a dormir. Pero, ¿y si tu paciente trabaja por turnos? En el caso de los trabajadores por turnos, puede ser útil mantener el entorno de sueño oscuro durante la siesta diurna y utilizar gafas de sol después de un turno de noche para reducir la exposición a la luz de la mañana. Para los fisioterapeutas de musculoesquelético, este ámbito es relevante porque el dolor crónico suele alterar la rutina diaria, el estado laboral y los patrones de actividad física, lo que a su vez repercute en el sueño.
Pilar 4: Higiene del sueño: Prepárate para dormir a pierna suelta
Los autores proponen recomendaciones conductuales y del entorno habituales que favorecen el sueño, como mantener un ambiente de descanso tranquilo, fresco y oscuro, y evitar la cafeína, el alcohol, la nicotina y las comidas copiosas a última hora. Aun así, dejan claro que la higiene del sueño por sí sola tiene una eficacia limitada, sobre todo en el insomnio persistente o en disfunciones del sueño relacionadas con el dolor. En este comentario, la higiene del sueño se plantea como un complemento, no como una intervención independiente. Los autores también señalan con buen criterio que algunas recomendaciones de higiene del sueño pueden resultar poco realistas para ciertos pacientes debido a limitaciones económicas o del entorno, así que los clínicos deberían usar el juicio clínico y no dar consejos genéricos sin tener contexto.

Preguntas y reflexiones
Este comentario clínico ofrece un marco de intervención práctico para que las y los fisioterapeutas atiendan a personas con dolor musculoesquelético y disfunción del sueño concomitante. El enfoque se mantiene centrado en estrategias conductuales que el/la clínico/a puede aplicar, en lugar de en el diagnóstico de trastornos del sueño, y sitúa a las y los fisioterapeutas como proveedores de apoyo en salud del sueño dentro de un modelo de atención escalonada.
Estos cuatro pilares se basan en principios de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Los autores concluyen que la TCC-I es el tratamiento no farmacológico de primera línea para el insomnio y que sus principios pueden integrarse parcialmente en la práctica de la fisioterapia al tratar a personas con dolor musculoesquelético, ya que ha demostrado beneficios a largo plazo tanto para la calidad del sueño como para los resultados del dolor.
Al igual que con la CBT para problemas de dolor, este enfoque busca facilitar el autocontrol abordando los factores psicológicos individuales que contribuyen al problema. En particular, los autores no esperan que los fisioterapeutas impartan la CBT completa para el insomnio (CBT-I), sino que integren los principios conductuales fundamentales en la atención musculoesquelética.
Tenemos que reconocer que esto no es una evidencia concluyente, sino simplemente un marco de referencia. Aunque son útiles, estas recomendaciones no se han probado en ensayos clínicos aleatorizados, y conviene tenerlo en cuenta al interpretar estos resultados.

Háblame de lo que es un "nerd
La principal limitación de este comentario clínico es su enfoque pragmático, que se salta el proceso de revisión sistemática, lo que, en la práctica, aumenta el riesgo de sesgo. La falta de una estrategia de búsqueda sistemática, de criterios de inclusión predefinidos y de una evaluación del riesgo de sesgo implica que la selección de la evidencia no es transparente. En consecuencia, los autores podrían haber introducido sesgo de selección al incluir de forma preferente estudios que respaldan el marco que proponen. Por tanto, las conclusiones deben interpretarse con cautela, dada la ausencia de validación empírica directa, la dependencia de evidencia secundaria y una metodología no sistemática. Además, hay que tener en cuenta que, por definición, un comentario clínico suele ofrecer un nivel de evidencia inferior al de los ensayos controlados aleatorizados o de las revisiones sistemáticas.
A pesar de sus limitaciones metodológicas, el comentario aporta puntos fuertes relevantes para su aplicación clínica. Ofrece un marco altamente generalizable, práctico y paso a paso, pensado para su uso en la práctica clínica. Los autores sintetizaron con éxito evidencia compleja y multidisciplinar de la medicina del sueño, la psicología y la ciencia del dolor en una herramienta lista para aplicar para los fisioterapeutas. Esta aproximación está diseñada para ayudar a los clínicos a detectar trastornos del sueño relacionados con el dolor musculoesquelético y a orientar las decisiones de derivación cuando sea necesario. Importante: mantiene el alcance actual de la práctica, con el objetivo de apoyar al clínico en lugar de exigir conocimientos especializados en trastornos del sueño. En última instancia, el artículo ofrece un marco clínicamente valioso, fundamentado en la teoría.
Mensajes para llevar a casa
El sueño alterado no es solo un síntoma: impulsa activamente el dolor y la recuperación. Cuando los pacientes refieren alteraciones del sueño, en lugar de limitarnos a registrarlas, conviene ir un paso más allá y detectar posibles factores subyacentes que estén impulsando las condiciones de dolor musculoesquelético. Si se identifica y se tiene en cuenta la disfunción del sueño como un factor que subyace en el desarrollo o en la persistencia de la condición de dolor musculoesquelético, tal y como destacamos en nuestra anterior research review, podemos derivar al paciente para que reciba una evaluación adicional por parte de especialistas del sueño. Aun así, la revisión actual subraya que el fisioterapeuta puede ayudar a mejorar el sueño actuando sobre cuatro áreas: reducir la activación antes de dormir, aumentar el impulso del sueño, regularizar el ritmo circadiano y utilizar la higiene del sueño como apoyo adicional, en lugar de como tratamiento único.
Referencia
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