Investigación Educación y carrera 13 de julio de 2026
Powell et al. (2026)

¿Ya es hora de ir más allá del debate sobre “el mejor tratamiento”? El caso a favor del pluralismo terapéutico en la atención musculoesquelética

El pluralismo terapéutico en la atención musculoesquelética

Este editorial de Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy explora las pautas de tratamiento actuales en la atención musculoesquelética y cuestiona la idea de que exista una única intervención claramente superior

Las pruebas actuales sugieren que muchas modalidades de tratamiento logran resultados comparables en las afecciones musculoesqueléticas, lo que pone de relieve la complejidad de predecir la respuesta individual de cada paciente

Los autores defienden el pluralismo terapéutico: combinan enfoques clínicos basados en la evidencia con la experiencia del profesional y las preferencias del paciente para orientar una atención individualizada

Introducción

Las condiciones de dolor musculoesquelético se han estudiado ampliamente; sin embargo, ningún tratamiento específico ha demostrado de forma constante una eficacia superior frente a otros. Además, los resultados del tratamiento parecen estar influidos en gran medida por factores contextuales y no específicos. Como se destacó en una research review anterior de Physiotutors, las mejoras en el dolor de cuello se deben principalmente a estos efectos no específicos.

Aunque la investigación se realiza a nivel poblacional y aporta una gran solidez estadística, puede no reflejar del todo la variabilidad de las respuestas de cada paciente a intervenciones concretas. Por eso, este editorial explora la aplicación clínica de un enfoque de Hipótesis Centrada en la Persona (PCH), en el que el fenotipo del dolor, los factores contextuales y el reconocimiento de patrones se utilizan para orientar la elección del tratamiento.

Los autores defienden un marco pluralista que impulsa un cambio hacia una atención clínica más centrada en el paciente.

 

Métodos

Este artículo es una publicación editorial en Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. Como editorial, refleja principalmente la perspectiva de expertos y, por lo tanto, debe interpretarse en el contexto de la opinión experta, más que como evidencia empírica de alto nivel.

 

Resultados

Las estrategias clínicas actuales para afecciones musculoesqueléticas, como la terapia manual, la terapia de ejercicio, la cirugía o los enfoques psicológicos, en general tienen efectos moderados y similares. Aunque en el ámbito de la fisioterapia siguen abiertas las discusiones sobre cuáles son las mejores opciones de tratamiento —ninguna de las cuales se ha demostrado—, este editorial impulsa un nuevo enfoque filosófico de la atención: el pluralismo terapéutico

Pluralismo terapéutico 

Tal y como señalan los autores del editorial, “el pluralismo terapéutico reconoce que existen muchas vías válidas hacia la recuperación”. Dicho de otro modo: siempre que estén fundamentadas en mecanismos biológicos plausibles, sean basadas en la evidencia y sean seguras, varias opciones razonables de tratamiento pueden llevar a la recuperación. La intervención debe individualizarse en función de los objetivos, los valores y las preferencias del paciente, el contexto clínico y la experiencia, así como el criterio profesional del clínico. 

El pluralismo también se aplica a los propios clínicos. Algunos pueden desarrollar experiencia en un área de práctica concreta (p. ej., terapia manual o terapia del ejercicio), mientras que otros pueden adoptar un enfoque más amplio e integrador. Ambos enfoques pueden considerarse válidos si se mantienen basados en la evidencia, centrados en el paciente y transparentes en su justificación y sus limitaciones

Eficacia similar, mecanismos parecidos 

A nivel de grupo, cuando los ensayos clínicos demuestran resultados comparables entre diferentes enfoques de tratamiento, esto sugiere que estas intervenciones podrían compartir mecanismos subyacentes comunes. En el caso de la terapia manual y la terapia de ejercicio, los resultados probablemente se vean influidos por una combinación de procesos biológicos, psicológicos y sociales, y una proporción considerable de los efectos del tratamiento estaría mediada a través de mecanismos inespecíficos.

Sin embargo, evaluar la efectividad del tratamiento a nivel de grupo puede ocultar diferencias relevantes en la respuesta de cada persona. Aunque algunos pacientes pueden experimentar mejoras considerables con la terapia de ejercicio, otros pueden obtener más beneficio con enfoques alternativos. Esa variabilidad en la respuesta al tratamiento puede explicar, en parte, por qué la investigación suele mostrar diferencias limitadas entre intervenciones cuando se comparan los resultados medios entre grupos.

A partir de esta observación, la comprensión integral del paciente es una apuesta clave a la hora de diseñar el plan de tratamiento. Los autores defienden los análisis de moderadores en un marco de investigación, en el que un moderador es una característica que modifica la eficacia con la que funciona un tratamiento. Esto ayudará a identificar para quién es mejor adaptado un tratamiento. Además, la investigación también debe tener en cuenta la heterogeneidad del paciente. Para un mismo diagnóstico, los pacientes pueden presentar mecanismos del dolor muy distintos, perfiles psicológicos, expectativas… La hipótesis centrada en la persona, que integra el fenotipado del dolor, los factores contextuales y el reconocimiento de patrones, puede ayudar a las y los clínicos a organizar toda la información relevante sobre el paciente en una hipótesis clínica coherente. Esto podría aportar un gran valor a la hora de diseñar un plan de intervención. 

Razonamiento clínico: dominante en el clínico frente a multimarco

Los autores comparan dos enfoques para prestar atención musculoesquelética en la práctica clínica. El/la clínico/a centrado/a principalmente en un marco de referencia opera sobre todo dentro de un enfoque de rehabilitación específico, como la terapia de ejercicio, la terapia manual o la atención informada psicológicamente. Este modelo puede ser especialmente valioso cuando se sustenta en una experiencia clínica sólida, una comunicación transparente y una selección adecuada de pacientes.

Por otro lado, un enfoque clínico de múltiples marcos reconoce que las presentaciones clínicas complejas del paciente no se pueden comprender del todo desde una sola perspectiva. Estos marcos integran las características del paciente, sus preferencias y los factores contextuales para orientar la selección de distintas estrategias de tratamiento. Los autores proponen la Cognitive Functional Therapy como un ejemplo, en el que la educación, la exposición al movimiento y el contacto terapéutico se combinan como enfoques complementarios, adaptados al paciente.

Los autores no prefieren un enfoque frente al otro. Abogan por una atención clínica no rígida, evitando la adhesión dogmática a un único marco. Este editorial sostiene que el pluralismo terapéutico encaja con ambos enfoques, pero exige que el/la terapeuta sea transparente sobre su orientación clínica, los objetivos del paciente y las intervenciones guiadas por las preferencias. 

Pluralismo en la práctica

En la práctica, el pluralismo terapéutico se apoya en tres principios. En primer lugar, los/las clínicos/as adoptan de forma natural orientaciones clínicas distintas, ya sea especializándose en un marco concreto o utilizando un enfoque más amplio e integrador. Ninguno de los dos es intrínsecamente superior, siempre que se mantengan basados en la evidencia. En segundo lugar, los/las clínicos/as deberían ser transparentes con su enfoque, de modo que los pacientes puedan tomar decisiones informadas y, a la vez, se reduzca la presión por ofrecer un único “tratamiento correcto”. Por último, cuando existan varias opciones basadas en la evidencia, la selección del tratamiento debe guiarse por los objetivos, los valores y las preferencias del paciente.

El pluralismo terapéutico no significa que todos los tratamientos sean igual de aceptables. Permite elegir entre varias intervenciones seguras, plausibles y basadas en la evidencia, excluyendo a la vez prácticas ineficaces, perjudiciales o ya refutadas. Dentro de estos límites basados en la evidencia, la experiencia clínica y las preferencias del paciente pueden orientar la decisión final sobre el tratamiento. Los autores defienden un “ecosistema diverso de intervenciones”. Este cambio de paradigma hace que el debate —muy arraigado— entre la terapia manual y la terapia mediante ejercicio sea, en gran medida, irrelevante, ya que ambas se consideran opciones válidas e informadas por la evidencia. 

 

Preguntas y reflexiones

Un reto fundamental en la investigación es que a menudo busca identificar verdades generalizables unificando y simplificando a las personas objeto de estudio. Aunque este enfoque aporta rigor metodológico, también puede reducir la complejidad y la individualidad de los pacientes.

La investigación se centra sobre todo en un paradigma de diagnóstico estructural. Sin embargo, limitarse a diagnósticos anatomopatológicos por sí solos puede no aportar clasificaciones lo bastante precisas como para orientar intervenciones de fisioterapia individualizadas. Según la evidencia actual, los clínicos deberían integrar múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales para construir una comprensión más completa de cada paciente. Esto plantea una pregunta importante: ¿pueden los marcos de investigación actuales captar adecuadamente esa complejidad individual?

Por diseño, la investigación a menudo exige grupos de participantes homogéneos para identificar los efectos medios de los tratamientos. Sin embargo, dentro de una categoría diagnóstica concreta, los pacientes pueden presentar perfiles biológicos y psicosociales distintos y, por tanto, podrían responder de forma diferente a la misma intervención. Si la investigación con frecuencia muestra resultados comparables entre tratamientos, ¿podría reflejarse en parte esto por limitaciones en la clasificación de los pacientes y en la adecuación del tratamiento? Tal y como señalan los autores, y considerando el papel de los efectos inespecíficos en los resultados terapéuticos, algunos pacientes podrían responder especialmente bien a la terapia manual, mientras que otros podrían beneficiarse más de enfoques basados en ejercicio. Podríamos plantear la hipótesis de que los resultados pueden surgir de la interacción entre el paciente adecuado, el clínico adecuado y el contexto clínico apropiado en un momento dado. Capturar estas interacciones complejas y dinámicas sigue siendo un gran reto para las metodologías actuales de investigación.

Mientras tanto, la práctica clínica debe seguir guiándose por un enfoque científico. Una de las contribuciones fundamentales de la investigación a la asistencia sanitaria es ofrecer una base rigurosa para la toma de decisiones clínicas. En la práctica, esto implica utilizar evaluaciones válidas, establecer referencias de base significativas y formular hipótesis clínicas multidimensionales que vayan más allá de alteraciones estructurales aisladas. Los planes de tratamiento deben desarrollarse de forma colaborativa a partir de la experiencia clínica, las preferencias del paciente y los objetivos individuales, con una reevaluación continua de los resultados. En particular, este marco debe reconocer la contribución de los efectos inespecíficos como mecanismos legítimos que influyen en los resultados terapéuticos, en lugar de considerarlos secundarios o irrelevantes.

 

Háblame de lo que es un "nerd

En este contexto, sigue quedando una pregunta importante: ¿cómo puede la investigación captar mejor la variabilidad entre pacientes y mejorar el ajuste entre cada paciente y las intervenciones?

Un enfoque prometedor es el uso cada vez mayor de análisis de moderadores y de metaanálisis de datos de participantes individuales. En lugar de preguntarnos si un tratamiento funciona, estos métodos exploran para quién y en qué circunstancias un tratamiento es más eficaz. Identificar moderadores como características de los síntomas, factores psicológicos o patrones de presentación clínica podría mejorar la estratificación de los pacientes y la elección del tratamiento.

Otra línea de investigación importante es la fenotipificación. En lugar de clasificar a los pacientes únicamente según diagnósticos o hallazgos anatómicos, la fenotipificación pretende describir a las personas en función de características biológicas, psicológicas y contextuales relevantes. Este enfoque multidimensional podría permitir a los investigadores identificar subgrupos clínicamente significativos que comparten mecanismos o respuestas al tratamiento similares.

Por fin, metodologías emergentes como los diseños de ensayos adaptativos y los enfoques de medicina de precisión podrían ayudar a cerrar la brecha entre la investigación y la atención individualizada. Los ensayos adaptativos permiten a los investigadores modificar aspectos del estudio a medida que se va acumulando la información, mientras que la medicina de precisión busca ajustar las intervenciones en función de las características de cada paciente. Aunque estos enfoques siguen siendo difíciles de implementar en condiciones complejas como el dolor musculoesquelético, representan vías prometedoras para ir más allá del modelo único para todos.

 

Mensajes para llevar a casa

  • Este artículo es un editorial que refleja la opinión de expertos, en lugar de ser una guía clínica o una revisión sistemática. Aporta una perspectiva importante para cuestionar las suposiciones actuales y abrir nuevas formas de pensar sobre la práctica de la fisioterapia.
  • Pluralismo terapéuticoreconoce que pueden conducir a la recuperación varias intervenciones basadas en la evidencia, en lugar de asumir que un único enfoque terapéutico es universalmente superior.
  • El objetivo no es elegir entre filosofías de tratamiento en competencia, sino identificar el enfoque más adecuado en función de las características del paciente, el contexto clínico, la experiencia del profesional y las preferencias del paciente.
  • La investigación actual suele centrarse en los efectos medios del tratamiento, lo que puede pasar por alto diferencias importantes en cómo responde cada paciente. La investigación futura debería mejorar la estratificación de los pacientes y ajustar el tratamiento a cada caso.
  • La práctica basada en la evidencia no significa aplicar los resultados de la investigación de forma rígida: requiere combinar la evidencia científica, el razonamiento clínico y los valores del paciente en la toma de decisiones compartida.
  • Los efectos inespecíficos y los factores contextuales no son mecanismos secundarios, sino contribuciones importantes a los resultados terapéuticos que conviene reconocer en la práctica clínica.
  • El futuro de la investigación en fisioterapia podría depender de un mejor fenotipado, de los análisis de moderadores y de enfoques personalizados para entender mejor qué tratamientos funcionan mejor para cada tipo de paciente.

 

Referencia

Powell JK, McDevitt A, Cook C. Muchos caminos hacia la recuperación: El argumento a favor del pluralismo terapéutico. J Orthop Sports Fisioter. Junio de 2026;56(6):331-333. doi: 10.2519/jospt.2026.13992. PMID: 42224024.

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