Disfunción del tendón tibial posterior | Diagnóstico y tratamiento para fisioterapeutas
Disfunción del tendón tibial posterior | Diagnóstico y tratamiento para fisioterapeutas
Introducción y patomecanismo
La disfunción del tendón tibial posterior, abreviada como PTTD, es la causa principal de la deformidad adquirida del pie plano en adultos y del dolor medial del tobillo. Está causada por un uso excesivo crónico y la consiguiente inflamación del tendón, que puede impedir su degeneración en fases posteriores. La prevalencia de los estadios I y II de la disfunción del tendón tibial posterior es del 3,3%-10% en mujeres mayores de 40 años. Esta prevalencia aumenta con la edad.
Un proceso inflamatorio en o alrededor del tendón tibial posterior (tendinitis o tenosinovitis) suele estar en la base de los síntomas. Se ha descrito que los microtraumatismos repetitivos debidos, por ejemplo, a la sobrepronación del pie se encuentran en la base de esta afección.
Esto provoca la pérdida de función del tendón tibial posterior y el colapso del arco longitudinal medial. Esto aumenta la tensión en los ligamentos mediales del pie y del tobillo. Gradualmente, los ligamentos mediales (ligamento deltoideo y ligamento calcaneonavicular) se alargan y se adquiere la deformidad del pie plano. Puede cronificarse gradualmente y acompañarse de cambios degenerativos en el tendón. Los traumatismos agudos rara vez son la causa de la PTTD.
Se han definido 4 etapas:
- El estadio 1 se presenta con hinchazón y sensibilidad detrás del maléolo medial a lo largo del tendón tibial posterior. El pie es flexible y se mantiene el arco longitudinal medial. En esta fase, puede aparecer una ligera debilidad y dolor con la inversión del pie.
- El estadio 2 se presenta con menos inflamación, pero se hace evidente un colapso del arco longitudinal medial del pie. En esta fase, el pie es flexible y puede corregirse el pie plano. Gradualmente se hace difícil o casi imposible invertir y plantarflexionar el pie y la elevación del talón con una sola pierna puede verse afectada.
- En la fase 3, la fatiga, el dolor en la pierna y la disminución de la capacidad para caminar se hacen evidentes. La deformidad del pie plano se vuelve rígida y no puede corregirse. La pérdida de la capacidad de invertir y plantarflexionar el pie es el signo distintivo.
- En el estadio 4, junto con la deformidad fija del pie plano, puede aparecer dolor lateral en el tobillo debido al pinzamiento del peroné contra el seno del tarso. Puede haber inestabilidad y cojera.
Presentación clínica y exploración
Signos y síntomas
Los siguientes signos y síntomas pueden ser indicativos de una disfunción del tendón tibial posterior:
- Aparición gradual de dolor e inflamación de la parte medial del retropié y a lo largo del tendón, a menudo presente durante meses o años antes de que los pacientes busquen ayuda.
- Los pacientes pueden adquirir un aplanamiento del arco del pie en etapas posteriores
- Es frecuente que el pie duela al dar largos paseos y que la capacidad de caminar se vea mermada
- La participación en deportes se hace casi imposible
- También puede haber dolor lateral en el tobillo debido al pinzamiento del peroné en el seno del tarso en fases avanzadas.
Examen
El pie muestra signos de hinchazón detrás del maléolo medial. La palpación del tendón revela sensibilidad a lo largo de su recorrido por detrás del maléolo medial y su inserción en la tuberosidad navicular. En fases más avanzadas, puede observarse un aplanamiento del arco longitudinal medial al aparecer el "signo de los dedos de más".
El examen activo puede revelar lo siguiente:
- Dificultad para ponerse de puntillas
- Dolor y dificultad para invertir y flexionar plantarmente el pie
- Una prueba de caída navicular positiva
Puede evaluarse la movilidad del tobillo y la articulación subastragalina para determinar si el pie plano es flexible o rígido.
Tratamiento
Ross et al., 2018 mostraron una escasez de investigación de alta calidad para el tratamiento conservador de la disfunción del tendón tibial posterior. No obstante, pueden aplicarse los siguientes principios.
Los ejercicios de resistencia progresiva para fortalecer el tibial posterior debilitado y mejorar el arco longitudinal medial del pie se recomiendan en las fases iniciales para evitar una mayor progresión de la afección.
Entrenamiento de resistencia lento y pesado para (re)ganar fuerza en las pantorrillas y favorecer la adaptación de los tendones.
Ejercicios de ciclo de estiramiento-acortamiento reintroducir al paciente en actividades más exigentes
Fortalecimiento del tibial anterior para ayudar al tibial posterior a mantener el arco longitudinal medial. El arco del pie puede apoyarse además pasivamente con órtesis. Movilizaciones de las articulaciones talocrural, subastragalina y del mediopié para evitar el desarrollo de un pie rígido.
Referencias
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